
En Jaguar saben que el XF lo tiene complicado en su segmento, pero no por ello dejan de mejorarlo y hacerlo más competitivo. Tras el restyling sufrido hace ya dos años, ahora la gama recibe una pequeña actualización que afecta principalmente a la oferta y el equipamiento.
Si bien estéticamente no hay modificaciones, sí se añaden dos nuevos tonos para la carrocería. Además en el habitáculo se incluye un sistema de navegación mejorado, más intuitivo y con mayor número de funciones.
La mayor novedad del renovado XF está bajo el capó. Por fin llega el bloque de 2,2 litros diésel con 163 CV (ya estaba disponible en ciertos mercados pero ahora se generalizará), combinado con la caja automática de ocho velocidades.
